El riesgo de salpicadura química en el tratamiento de aguas

el tratamiento de aguas

Las aguas residuales industriales (presencia de hidrocarburos, detergentes, ácidos, bases o tóxicos) o domesticas se recogen por una red de saneamiento compleja con el fin de tratarlas en una depuradora antes de devolverlas al medio natural.

Las plantas de tratamiento de aguas residuales son hoy en día compactas, cubiertas, desodorizadas y automatizadas.

De la entrada a la planta hasta la devolución al medio natural, se destacan diferentes etapas, desde el pre tratamiento inicial al tratamiento final.

Como consecuencia, el personal que trabaja de manera permanente u ocasional en las depuradoras puede exponerse a varios tipos de riesgos, entre ellos un riesgo químico elevado.
Además del riesgo de contaminación accidental del residuo por productos tóxicos, estos riesgos están vinculados al uso de productos que sirven para el tratamiento del agua (mejora de la separación de las impurezas por adjunciones químicas) y de barros (disminución de su poder de fermentación así como de sus olores por un tratamiento químico), así como a la presencia de gases tóxicos generados por estos mismos tratamientos.

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Productos reactivos

El desarrollo de técnicas de depuración ha provocado un notable aumento del número de productos químicos utilizados: cloro, cal, cloruro férrico, sosa, lejía, floculantes diversos, ácido sulfúrico, metanol…
Cada uno de estos productos puede provocar riesgos específicos y más particularmente el riesgo de lesiones químicas por contacto cutáneo u ocular.

Productos generados

Son múltiples los contaminantes presentes en las depuradoras: sulfuro de hidrogeno, mercaptanos, amoniaco, aminas, aldehídos, cetonas, ácidos orgánicos, dióxido de carbono, oxido de carbono… El mayor riesgo está vinculado al gas de fermentación: el sulfuro de hidrogeno, tóxico peligroso.

Los puestos más expuestos

  • Pre tratamiento: desarenado, desengrasado
  • Tratamiento químico
  • Decantadores primarios y pozos de barros
  • Aparatos o salas de deshidratación de barros (filtros prensa, centrifugación)
  • Espesadores
  • Mantenimiento (manejo de válvulas, montaje y desmontaje de bombas, limpieza)

Hoy en día la tendencia es construir fábricas cubiertas para evitar la molestia sonora a los vecinos, así que el riesgo químico (además de los problemas de ruido, olores, humedad y falta de vista hacia el exterior) vinculado a la generación de contaminantes químicos nocivos o tóxicos es particularmente preocupante.